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[Algo no muy Antillano que digamos, pero escrito para un gran amigo.]

Hace quinientos veranos
los de América y Europa
tras el mar que es su copa
no quedaron tán lejanos
como pa darse las manos
ni tampoco pa pelear.
Luego de aquel abrazar
entre íbero y azteca,
la herencia olmeca y greca
ellos han de fusionar.
Esta raza sí es muy brava:
sangre de Conquistadores
y Jaguares luchadores
se juntaron en la lava
que Iztaccíhuatl soltaba.
No les falta buena mente
pues su brillo es evidente,
y tanto Paz como Villa
sembraron la gran semilla
del futuro de esta gente.
– Ángel M.V.


