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Antillia: Leyenda Ibérica de una Isla Elísea, y Origen del Nombre «Antillas»

1,560 palabras

El nombre «Antillas», dado a nuestro gran archipiélago caribeño, proviene de la leyenda medieval Ibérica de una isla al oeste de las Azores, la llamada Antillia, también Antilia o Antylia, de etimología incierta pero que posiblemente significa «ante-isla» (en portugués ante-ilha), «isla dragón» tras el «Ŷezirat Tennyn» del árabe. Podría también venir de la Atlántida de Platón en su obra el Timeo, y esta viene siendo la etimología más antigua. Sin embargo, la propuesta etimología más reciente e interesante sería «anti-Tullia», la isla antes de «Thule» o «Tyle», una isla mítica greco-romana.

Segun la leyenda, en el año 734 cuando toda España resultó conquistada por los musulmanes de África, fue poblada la isla de Antillia por un arzobispo de Porto (Portugal), acompañado de seis obispos y otros cristianos, hombres y mujeres, que escaparon de España embarcados junto con su ganado y su propiedad. Luego de un tiempo navegando por el Atlántico, llegaron a Antillia.

Se decía que Antillia era una isla repleta de oro y otros recursos y con «muchos buenos puertos y ríos», y fué por eso que allí se fundaron las siete ciudades de Aira, Antuab, Ansalli, Ansesseli, Ansodi, Ansolli y Con, donde vivían de una forma moral y conforme a las enseñanzas cristianas. De esto viene el otro nombre de Antillia, «La Isla de las Siete Ciudades», y además es el origen de la leyenda de las Siete Ciudades de Oro, que más luego durante la colonización del nuevo mundo se le comenzó a aplicar a Centro y Sur América, cuando ya el Océano Atlántico se conocía mejor y no se había encontrado a Antillia.

Las etimologías de las siete ciudades no se conocen exactamente, pero aquí se presentan los resultados de una búsqueda preliminaria:
«Aira» podría significar «del viento», pero es más probable que venga de «ארייה» hebreo y quiera decir «leona de dios».
«Ansodi» en el galés significa «personificar», pero es dudoso que esta sea la etimología.
«Con» podrá ser simplemente lo mismo que la palabra común, pero nos está extraño eso.
De las demás ciudades, no se encontró nada en cuanto a etomología.

Se dice además que cuando llegaron a la isla, los obispos decidieron quemar los barcos con los que llegaron, para deshacerse de todo lo que había pasado y empezar desde cero.
A partir de ese momento, se dice que era imposible llegar a la isla, y que desaparece cuando marineros intentan acercarse, algo semejante al mito de la isla de «Tech Duinn», la isla de Don, el Señor de los Muertos irlandés y Padre de ese pueblo. Más aún se parece a la leyenda de la Isla Brasil, o «Hy-Brasil», isla al oeste de Irlanda siempre cubierta de neblina, menos por un día cada 7 años, y de donde proviene el nombre del actual país de la República Federativa del Brasil.

También existe el mito griego de las Islas de los Bienaventurados o Islas Afortunadas, dos islas separadas por un estrecho donde iban las almas virtuosas y gozaban de un reposo perfecto, equivalentes a los Campos Elíseos, y posiblemente precendiéndolos en la mitología griega.

Hesíodo habla sobre ellas en «Los Trabajos y los Días» (52 – 58), donde dice:

«… Zeus Crónida creó sobre la gleba nutricia aún otra [raza], la cuarta, más justa y más valiente, la raza divina de los Héroes, que llaman Semidioses, la generación que nos precedió en la infinita tierra.Y a estos los hizo morir la maldita guerra y la lucha cruel: a unos, bajo los muros de Tebas, la de Siete Puertas, en el país Cadmeo, combatiendo por los rebaños de Egipto; a los otros, más allá del gran precipicio del mar, en Troya, donde la pelea los llevó en las naves, por culpa de Helena, la de lindos rizos. Allí los envolvió la muerte en su final. A otros, Zeus Cronida y Padre los estableció lejos de los hombres, instalándolos en los confines dela tierra. Allí viven ellos, con el corazón libre de cuidados, en las Islas de los Afortunados, en los bordes del voraginoso Océano, felices héroes a quienes la fecunda tierra da tres veces al año dulce y floreciente fruto
Estela Robles Galiano – Faro Borinquen, Aguadilla, Puerto Rico

El poeta griego Píndaro realizó una extensa descripción del lugar en sus Odas olímpicas:

Cual de día, en las noches
alumbra el sol al bueno.
¡Cuán superior su vida
es a la del perverso!
Labrar no necesita
el ingrato terreno,
ni atravesar los mares
en busca de sustento.

Al lado de los dioses
que venera el Averno,
los que guardaron fieles
sus santos juramentos
sin lágrimas disfrutan
reposo sempiterno,
mientras al malo afligen
terríficos tormentos.


Y a los que por tres veces
cambiando mortal velo,
sin pecado en el mundo
y en el Orco vivieron,
de Júpiter les abre
el benigno decreto
camino de Saturno
hasta el alcázar regio.

¡Oh, cuán bella es la isla
de los santos recreo
!
La bañan perfumadas
las brisas del Océano;
brillan doradas flores,
ya sobre el verde suelo,
ya en los copudos árboles,
o ya del agua en medio.

Guirnaldas entretejen
y sartas con sus pétalos,
con que alegres circundan
frente, manos y cuello,
los bienaventurados
que a aquel paraje ameno,
de Radamanto envía
el fallo justiciero.


Saturno, que disfruta
el más sublime asiento
en Olimpo, y de Rhea
el conyugal afecto,
por asesor lo tiene;
y entrambos concedieron
estancia en aquella isla
a Cadmo y a Peleo.

Allí condujo Tetis,
ablandando con ruegos
el corazón de Jove,
a Aquiles, cuyo acero
derribó a la columna
invicta de Ilión, Héctor,
y a Cicno, y de la Aurora
al vástago moreno.

Por lo general, se vé una semejanza al mito de un lugar lejano e inaccesible, habitado por las almas de héroes y hombres virtuosos, un Paraíso.
El Paraíso Indoeuropeo está acompañado por su opuesto, un Infierno, lugar también lejano e inaccesible, poblado por las almas de la escoria de la humanidad: traicioneros, asesinos, ladrónes, y sobretodo los que actuaron en contra de la voluntad de los Dioses. En la mitología griega, a este lugar se llama Tártaro, del cual Hesíodo decía que un yunque de bronce caerá desde el cielo durante nueve días hasta alcanzar la Tierra, y que tardará nueve días más en caer desde ahí al Tártaro. Es decir, Tártaro es el polo opuesto al Paraíso, el Olimpo griego.

También se debe mencionar que Tártaro es una deidad primordial además de ser un lugar, pero este tema se tocará en una entrada futura.

Estela Robles Galiano – Selva El Yunque, Puerto Rico

También hay una semejanza con La Eneida de Virgilio; en el quinto libro de esta, luego de que los refugiados troyanos hayan viajado por el mar por un tiempo, parecen encontrar un lugar en Sicilia donde establecerse en y las mujeres intentan quemar las naves.

De wikipedia:

«Juno envía de nuevo a Iris: esta vez, para que suscite en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Tomando Iris la forma de la anciana Beroe, que no ha acudido porque está enferma, se dirige a las mujeres troyanas, que han sido dejadas apartadas de los juegos, les dice que se le ha aparecido en sueños Casandra y que le ha dicho que hay que quemar las naves, pues ya se ha alcanzado el objetivo del viaje, y cumple el encargo llevando a las mujeres a quemar las naves y comenzando el incendio ella misma. Pirgo, que fue nodriza de Príamo, advierte a las otras de que Beroe no ha acudido porque está enferma, y que esta otra es muy semejante a una diosa. Al punto, la mensajera se da a conocer yéndose de allí en forma de arco iris. Las troyanas, exaltadas, toman la antorcha del altar de Neptuno y empiezan ellas a prender fuego a las embarcaciones.
Los hombres y los muchachos ven las llamas, y Ascanio, el hijo de Eneas, se acerca con su montura y consigue hacer entrar en razón y «librarse de Juno» a las incendiarias.
Eumelo avisa a Eneas, que llega rápido al lugar. Una vez allí, Eneas implora a Júpiter, y éste hace que empiece a llover.
Sólo se han perdido cuatro piezas de la flota, pero se aconseja fundar una ciudad para quienes quieran quedarse y renuncien a continuar el viaje.
Nautes, el consejero más anciano, se muestra de acuerdo.
Los troyanos fundan la ciudad para quienes no quieren proseguir el viaje, y le ponen el nombre de Acestes. Por fin, zarpan, y las mujeres, que ahora sí querrían ir, los despiden entre llantos. Una vez más, los viajeros intentan dirigirse a Italia.»

De aquí podrá venir la expresión «quemar las naves», lanzarse a algo sin la posibilidad de regresar.

J.R.R. Tolkien, «The Silmarillion» («The Burning of the Ships», el quemar los barcos)

Regresando al tema principal, vale mencionar que existe una semejanza impresionante entre Antillia y la isla de Puerto Rico si se gira 90 grados a la izquierda. ¿Querrá decir esto que la leyenda se trata simplemente de un Descubrimiento anterior al de Colón? Es posible (aunque no muy probable), pero mirando al mapa de Antillia y las 3 islas que la rodean, uno vé una mayor semejanza al archipiélago de Madeira.

Antillia (isla grande roja) con sus islas vecinas: Ymana (isla pequeña al oeste de Antillia), Satanazes (isla azul al norte) y Saya (isla roja en forma de sombrilla).
Archipiélago de Puerto Rico
Archipiélago de Maderia

Puede ser que el aspecto físico del mito se base en algún lugar así, pero ciertamente, la leyenda de Antillia tienen un significado metafísico muchísimo más importante, por lo cual estas islas y este proyecto comparten su nombre:
Antillia, isla mítica y paraíso para las almas más virtuosas y más heroicas. Tal es nuestra herencia, y nuestro deber como Antillanos de pura cepa es hacernos dignos de esa herencia.

Fuentes:

El Pájaro Carpintero y el Pitirre: Consagrados al Dios Viril

915 palabras

Estatua de Marte del Foro de Nerva, en Roma.

En su obra «Cuestiones Romanas», Plutarco señala que el pájaro carpintero (Picus) es sagrado para el Dios Marte porque «es un pájaro valeroso e intrépido, y posee un pico tan fuerte que puede echar a perder una encina cuando los golpes de su pico llegan hasta la médula».[1]

Primero que nada, ¿quién es Marte? Para los antiguos, Marte era principalmente el Dios Bélico, de la Guerra, y sobretodo para la Guerra luchada para asegurar la Paz. Él es el Dios de la protección y el combate («marcial» como de artes marciales viene etimológicamente de Marte), de la osadía, y de la cultura y laboreo del campo, y de tal manera, con funciónes agricultoras, como proteger a la cosecha; existe el poema de los Arvales donde se le pide a Marte que expulse al «luem», con su doble significado de los hongos del trigo y los óxidos rojos que afectan al metal, una amenaza tanto para los implementos agricultivos de hierro como para las armas de guerra.

Junto a, y precediendo, esas funciones, Marte es el Dios de la Virilidad y de la Masculinidad; Marte es para los hombres como Venus es para las mujeres, ya que él encarna a la esencia masculina, la valentía y la energía que se observan en los machos de todas las especies en este mundo, incluyendo en el ser humano.

Regresando al tema principal, el Carpintero es un pájaro muy territorial, que usa su fuerte pico para proteger a sus árboles. Por ende, se decía en la antigua Roma que el pico contenía el poder del Dios Marte para alejar al mal, y se cargaba como amuleto mágico para evitar picadas de abejas y otros insectos, que forman la dieta principal de estos pájaros. En cuanto a la dieta de estas aves, son mayormente insectívoras, por cual razón ellos usan sus picos para taladrar la corteza y entrar a la parte interior de los árboles, en búsqueda de termitas y larvas de insectos que capturan con su larga lengua puntiaguda y rasposa, la cual parece la lanza, instrumento sagrado de Marte. Sin embargo son aves omnívoras y adaptables, con algunas especies almacenando bellotas en agujeros que excavan en troncos de árboles, para tener de comer en el invierno. También usan sus picos para excavar agujeros en los árboles para usarlos como nidos, y luego de desocupar estos nidos otras aves los pueden utilizar.

Pito real (Picus viridis), endémico a casi toda Europa menos la península Ibérica, donde mora otra ave relacionada (Picus sharpei).
Ilustración de la lengua-lanza de los pájaros carpinteros

Los pueblos Latinos evitaban comer la carne de esta ave, por su relación al Dios, y en la tradición del Auspicio, un tipo de augurio muy popular que trataba de adivinar la voluntad de los Dioses tras signos de las aves, se consideraba una de las más importantes y auspiciosas (perdonen la redundancia).

Carpintero Puertorriqueño (Melanerpes portoricensis), ave muy linda del género Melanerpes, el cual incluye otras especies relacionadas que habitan las otras Antillas, incluyendo el Carpintero Dominicano (Melanerpes striatus) y el Carpintero Cubano (Melanerpes supercilialis).

Nosotros en las Antillas también tenemos pájaros Carpinteros (como el que ven arriba), pero además de ellos, tenemos otra especie de ave la cual también parece ser un buen encarnamiento de la esencia del Dios Guerrero: el Pitirre (Tyrannus dominicensis, o «tirano de Santo Domingo»).

Encontrado todo el año en Puerto Rico y Santo Domingo, y entre el 19 de febrero y el 6 de octubre en Cuba (y en Cuba hay otra especie relacionada, el «Tirano Cubano», Tyrannus cubensis), el Pitirre es un pájaro que tiene un pico grande y duro, plumas dorsales grises con una mancha negra detrás del ojo, con las partes inferiores blancas amarillentas y una manchita anaranjada en la coronilla de indivíduos maduros. Se alimentan de insectos y especialmente de abejas, que capturan en vuelos cortos desde una percha, además de comer lagartijos y pequeñas frutas para suplementar su dieta insectívora.

Esta ave se conoce por su canto, que le da su nombre onomatopéyico, tanto en español como en otras lenguas, ya que los indígenas de las Antillas Mayores, los índios Taínos, lo llamaban Guatíbiri. Sin embargo, el Pitirre se reconoce sobretodo por su bravura. El Pitirre es muy celoso con su territorio y más aún con su nido, y cuando pasa un Guaraguao, o Busardo Colirrojo (Buteo jamaicensis), ave mucho más grande, lo pica y lo persigue hasta espantarlo.

Guaraguao (Buteo jamaicensis) perseguido por Pitirre (Tyrannus dominicensis)

Como las aves de presa son sagradas al Dios Tronador, llamado Júpiter por los Romanos, aquí encontramos algo muy similar a lo que decían los antiguos Romanos sobre el pájaro carpintero, ave sagrada al Dios Guerrero que, tras la fuerza de su pico y su determinación, puede tumbar hasta los Robles, árboles también sagrados al Tronador. De la misma manera, el Pitirre, con valentía y determinación, puede espantar a los Guaraguaos, que representan al Tronador.

También hay otra semejanza al pájaro Carpintero en que ambas aves protegen sus árboles, aunque sea por distintas razones: el Pitirre solo los usa como percas, de donde sale a atrapar insectos, mientras que el Carpintero saca su comida de los árboles que defiende.

Para resumir, tanto el Pitirre (y las otras aves tiránidas) como los pájaros carpinteros muestran características que los atan al Dios Viril, cuyo nombre Romano era Marte, pero también era Týr para los Nórdicos, Teutates para los Galos, Ògún para los Africanos Yoruba, Baibrama para los Indios Taínos, y Bandua para los Celtíberos. Como ya se mencionó, este Dios encarna entre otras cosas a la resistencia, aunque sea fútil o aunque sea dificil, y por eso quizás nos convendría intentar imitar más a este Dios, y resistir a la tiranía de la materia, una demasiada común en esta Edad de Hierro, en esta Kali Yuga.

Para concluir, no es por na’ que existe el decir:

«Cada Guaraguao tiene su Pitirre»

Fuentes: